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El gusano de Internet

Hace años, cuando decía que andaba en internet, alguna gente me preguntaba que qué había ahí, que como es que hablaba con desconocidos, que cómo es que pasaba ahí tanto tiempo, que cómo es que no veía la TV… y estúpidas cosas por el estilo.

 

Por aquel entonces, la mayoría de la gente que me rodeaba no se había metido nunca en la red, era algo para gente rarita. Apenas nadie tenía un ordenador en casa y eso que yo llegué bastante tarde, porque, durante mucho tiempo, me resistía a tener un PC, ni siquiera para escribir, y me aferraba a mi máquina de escribir.

 

Pero por esas cosas de la vida llegó un ordenador a mi mesa, sin internet ni nada de eso, cuando no existía windows y había que aprenderse comandos y tal. Así que comencé a usarlo para escribir y guardar textos y poco más, y guardarlos en esos floppys ligeros y frágiles. (Porque he de recordar a algunos que un ordenador se puede usar sin internet).

 

Al poco llegó internet a mi casa, con esos modems de llamada telefónica y velocidad de crucero a remos…. Es entonces cuando me hacían esas preguntas estúpidas que comenté. Los chats se hacían por IRC, con comandos para todo, y me metí en una comunidad temática (porque ya existían las redes sociales) y allí hice algunos grandes amigos que aún conservo.

 

Yo siempre fui un ratón de biblioteca y cuando descubrí internet me convertí en un ciber-ratón, buscando aquí y allá cosas variopintas para descubrir y compartir. Eso sí, nunca me dio por los juegos ni las consolas. Salvo un extraordinario y sencillo jueguito de ajedrez que teníamos en el PC de la facultad y que algunos amigos recordarán.

 

Es entonces, hace casi dos décadas, que inicié mi andadura bloguera, con estas musarañas… y llegué a tener hasta cinco blogs de distintas temáticas, que ahora están abandonados y perdidos en el espacio sideral. Entonces abrí una cuenta en Facebook, cuando todavía estaba todo en inglés y sólo tenía dos amigos. No le hacía mucho caso, claro, y hasta estuve a punto de cerrarlo varias veces.

 

Pero luego todo evolucionó, FB evolucionó… Y mató mis blogs (comencé a tener ahí más amigos y a compartir un sucedáneo de musarañas en FB) y sobre todo… las compañías que fabrican teléfonos (que cada vez eran más y más pequeñitos) encontraron un filón haciendo el móvil con más utilidades que la de hacer llamadas. Introdujeron internet en la vida de más gente. Y los móviles comenzaron a ser más y más grandes…

 

Ahora hay gente que no conoce internet más que en el móvil. No han conocido apenas internet en una pantalla como debe ser, con webs en todo su esplendor de diseño. Por eso a mí no me gusta navegar en un móvil. Me parece una mierda, y sólo lo uso para pequeñas cosas. No ando pegado al móvil mirando vídeos enviados por whatsapp, ni estoy en grupos guasaperos mirando tontunas. Eso ya es historia, después de haber sufrido aquellos miles de powerpoint que te enviaban por email.

 

Bueno, todo este rollo iba porque quería contaros alguna cosa que me encanta de internet y que es difícil de encontrar fuera de él.

 

La cualidad de internet que más me fascina es…

 

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