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¿Qué me pasa doctor?

Aún sigo indignada por lo que me llevo encontrando en el nuevo hospital que me han asignado para mi atención por especialistas y donde tengo que acudir cada dos o tres meses para el tratamiento de mi diabetes.

Este hospital, el Infanta Elena de Valdemoro, lo pusieron en marcha a finales del año pasado y desde entonces no he tenido más que problemas con él. Debe ser mala suerte, me dicen. Pero lo del lunes ya colmó el vaso.

Debo decir, antes de nada, que es uno de esos hospitales de la última moda de nuestra Presidenta del Gobierno de Madrid: la gestión privada de un servicio público.

Para no aburrir os resumiré lo que me ha pasado en estos tres meses, con el colmo del pasado lunes, momento en que, harta de la tomadura de pelo, puse una reclamación en el departamento de atención al paciente.

– El hospital se pone en marcha sin la completa y organizada dotación de médicos y personal. Todo está por terminar.

– Me han asignado dos médicos distintos en menos de un mes.

– Me han citado a las 7:30 para hacer unos análisis y al llegar estaba todo a oscuras, sin indicaciones claras, sin personal en recepción (luego encontré a una azafata -literalmente, azafata con uniforme de tal- metiéndome en un despachito con luz a la que pude preguntar). Cuando llegué al lugar de los análisis, las enfermeras murmuraban en la puerta de la sala de extracciones que a ver quien tenía la llave, que no podían entrar.

– Me sacan la sangre, entrego mi muestra de orina y me pegan en el dorso de la mano el numerito de indentificación de la muestra -el pedacito de papel adhesivo en el dorso de la mano!!- para tres semanas después (3 semanas estando el laboratorio en el mismo hospital!!) poder localizar mi análisis.

– Unos días más tarde me llaman para decirme que se les ha caído mi muestra de orina, que vuelva pronto con otra.

– Acudo a pedir cita con mi endocrino para el resultado de los análisis y me dicen que la agenda no está abierta, que ya me llamarán un día de estos.

– Me llaman varios días después para darme cita. Yo me organizo en el trabajo para ir a la cita. Unos días más tarde vuelven a llamarme para cambiarme la cita. Vuelvo a organizarme en el trabajo para ir a la nueva cita.

– Acudo el lunes pasado a la cita. La tengo a las 12:15 y no entro a la consulta hasta las 13:40!!!! Para mi sorpresa no es la misma médico que me mandó los análisis, y para más sorpresa aún me dice con toda parsimonia que esperar hora y media no es nada grave y que es lo más normal. Pues digo yo que para eso no den cita, que ya me voy tempranito una mañana, cojo un número y ya me tocará.

– La médico, muy amable y eficiente, me pone un jodido nuevo tratamiento. Y mi sorpresa ya es mayúscula cuando me dice, también con mucha parsimonia y diciendo que no es para tanto, que ella no me puede extender una receta de la seguridad social, por el sencillo hecho de que ella no es médico de la seguridad social -es una médico privada contratada-, y me dice que pida cita con mi médico de cabecera, que será quien me haga las recetas. Tengo que pedir otro día libre en mi trabajo para ir al médico a por unas recetas que otro médico me ha recetado!!

Nada irresoluble: sencillamente empeorando, jodiendo, sospechosamente adjudicando y mal organizando.

Y así, tal cual, con un cabreo de mil demonios, me voy a la sección de atención al paciente, que se encuentra junto a la zona wifi y frente al mostrador de las azafatas de uniforme -todo eso que no falte claro-, donde pongo una reclamación por escrito. Allí me atiende una amable señorita muy empática.

Y yo me acuerdo de Esperanza Aguirre, la presi, especialista en inaugurar a destiempo o varias veces hospitales medio privados que quieren pasar por públicos y me acuerdo de su lema publicitario: “Espe-jo de lo que somos“, tan polémico.

Ya lo creo que jode…

Eso sí, al llegar a casa, me vi el último documental de Michael Moore, Sicko, donde habla del genial sistema de salud norteamericano (os lo recomiendo, el documental, digo), y claro, me sentí mucho mejor y aliviada…

Aquí os dejo unos pedazos del documental subtitulado al español -podeis encontrar más en el tubo-, para, si en vuestro país teneis algo parecido a la seguridad social, deis saltos de alegría.

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2 thoughts on “¿Qué me pasa doctor?

  1. Madre mía!
    Y yo que pensaba que lo de Barcelona es una M…
    La verdad es que Cheli necesita la medicina y es bastante horrible. Es fácil decir que no hay para tanto, que todo funciona cuando uno está sano.

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