Echándole cuento, La valija, Podcast

Echándole cuento

Este post está dedicado a Bárbara y Elena, no por nada, sino por hacerme recordar este trabajito mío -que disfruté mucho- con acento argentino (?) y… gracias, chicas, por una noche, digamos, tan agradable y rejuvenecedora.

Inicio aquí una nueva sección relacionada con el radiopodcast que, lo juro, retomaré algún día. Son pequeños fragmentos de lo mejor, más o menos, de lo radiado hasta ahora en “Escuchando las musarañas“, principalmente los cuentos.

Quizá haga pequeñas píldoras así, con cuentos, para subirlas aquí, así no os teneis que tragar los 35 minutos del programa entero, que sé que a más de uno le da pereza (entiendo que prefieran la cosa fastfood). De esta forma hay para todos: para los que quieren consumir este blog con un ratito de tiempo y los que no tienen tiempo para mucho.

Comienzo este “Echándole cuento” con la primera pieza contada: “La noche de los feos“, de Mario Benedetti, un relato tan crudo como realista, brutal, desnudo, acerca del deseo, el asco, la fealdad, la repulsión, la marginalidad, el frikismo -el auténtico término-, el sexo, la ternura…

Recuerdo que una vez me causó infinita repulsión ver a una pareja de mendigos, cubiertos de suciedad y llagas en la piel y calvas en el pelo, y ropas rotas y repugnantes, magrearse en un banco en plena calle. Él la devoraba, ella se dejaba manosear y besar… Es una de las escenas más desagradables que he visto en mi vida, pero me hizo preguntarme dónde está el origen del deseo. Quizá es tan insondable como simple: fantasía y hormonas.

O vete tú a saber…

lanochedelosfeos

Para los que no lo hayais oído en el podcast, os regalo estos 12 minutos de vida contada, de literatura oral.

PINCHA PARA ESCUCHAR LA NOCHE DE LOS FEOS

También lo podeis oir/descargar desde la valija.

Estándar

2 thoughts on “Echándole cuento

  1. Pingback: ¿Cuestiones de belleza? « Mirando las musarañas…

  2. qué buena idea… voy a venir a escuchar en cuanto tenga un poco de tiempo hoy.
    y que buena introducción… a mi me pasa que reflexiono sobre la repugnacia más que sobre el deseo… que cosa rara esto que la pobreza sea “fea”… lo siento igual, por supuesto.
    Un beso

    Me gusta

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