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Gritar la verdad al mundo

Hoy he estado buscando musarañas para alguien, por eso no he escrito nada aquí… peeeeero, por fin, finalmente he acabado uno de los libros que os puse en Lecturas

Se trata de “El Archivo Ringelblum: la historia oculta del guetto de Varsovia“. El año pasado el archivo estuvo viajando de forma intinerante por todo el mundo, también estuvo en Madrid, y por ello se editó este librito que tengo entre las manos.

ringelblum2

En este enlace podeis ver algo más de esta exposición, que reune una pequeña parte de los documentos, diarios, fotografías, manuscritos, dibujos… que recopiló una organización clandestina para dar testimonio al mundo de lo que estaba sucediendo allí, mientras gran parte de la humanidad permanecía con los ojos cerrados.

Me ha conmovido este texto del diario de Leib Goldin, llamado “24 horas de hambre” que se encuentra en el archivo:

“El hambre es una sensación salvaje, brutal, primitiva, animal… El tiempo que transcurre entre el plato de sopa de ayer y el de hoy me parece una eternidad. No sé si seré capaz de aguantar… En algún lugar del mundo hay gente que come todo lo que quiere… Todavía falta una hora hasta que reciba mi plato de sopa, una hora más, ¿entiendes?”

Y después, acto seguido, este panfleto que divulgó el gobierno en la primera gran deportación (fueron trasladados en masa desde el guetto hasta las cámaras de gas de los campos), donde se ofrecían tres kilos de pan y uno de mermelada para aquellos que se presentaran voluntarios al viaje.

ringelblum1

No voy a hablaros mucho más de este libro, ni de lo que allí pasó, sólo pensad en la historia cercana, en lo que son capaces de hacer los seres humanos, y para ello os invito a indagar sobre el holocausto y este archivo, que fue declarado por la Unesco, patrimonio documental de la humanidad.

Piensa que en gran parte del mundo seguimos con los ojos cerrados a tantas oscuridades…. y no podemos hacer nada. La historia… esa memoria del olvido repetido.

Perdonadme que hable de estos temas casi en la víspera de la gran comilona de nochebuena, pero es que a mí este asunto me ha llamado siempre mucho la antención… creo que morí en algún momento en ese holocausto en mi última vida…

Rarezas que tiene una… Nada en comparación con las rarezas de los nazis, que simplemente fueron los artífices de la solución final a un viejo problema europeo de muchos países, por ejemplo…

 

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3 thoughts on “Gritar la verdad al mundo

  1. Pingback: Millones de orgasmos: la energía del mundo « Mirando las musarañas…

  2. Cuando me empeñé en leer ‘yo fui médico del diablo’ de Karl Von-Vereiter (creo, no me hagas ningún caso) era muy jovencita. Mi abuela me dijo que no lo hiciera. Pues bien de ahí herede una de mis sensaciones más terribles: el frío.

    Hambre no he pasado mucha. Afortunadamente. Pero el otro día en ‘el café de Ocata’ don Gregorio contaba la anécdota de un viejecillo vagabundo con el que compartió un bocadillo de mortadela y era pavoroso también.

    La madre de mi madre robaba. Para darles de comer a sus hijos. A mí siempre me ha gustado saberlo.

    Te dejo un beso (hoy dulce pero no te me acostumbres) y te doy las gracias por pasarte la tarde buscando esas musarañas

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  3. Pingback: The Reader (El lector) « Mirando las musarañas…

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